Mozart llegó a creer que componía la que sería una de sus obras más relevantes, el «Réquiem KV 626», para su propio funeral después de que un “mensajero de la muerte” le hiciese el encargo.

Una de las composiciones más relevantes de la Historia de la Música como es el conocido «Réquiem de Mozart», esconde tras de sí una sobrecogedora historia de cómo fue encargada y como se desarrolló su composición.

En el verano de 1791, pocos meses antes de que Wolfgang Amadeus Mozart falleciese como consecuencia de las fiebres que sufría desde hacía un tiempo, un desconocido vestido de negro y cubierto por un sombrero que le cubría la mayor parte de la cara, se presento en su casa de Viena. Tras una primera conversación en la que el misterioso caballero se negó a identificarse, acabó por encargar a Mozart la composición de un réquiem sin informar de la identidad del difunto al que se le dedicaba.

W.A. MozartEn un principio el maestro salzburgués no atendió la demanda debido a que durante aquellos días ultimaba otra de sus grandes obras, la ópera «La Flauta Mágica». También tuvo que postergar el encargo ya que por aquellas fechas fue llamado por las autoridades de Praga para concretar otro encargo, la obra que festejaría la coronación del Emperador Leopoldo II; «La Clemencia de Tito».

El mismo día que el compositor y su esposa emprendían el camino hacia Praga, el mismo desconocido se presentó de nuevo frente a su casa cuando la familia Mozart se disponía a subir al carruaje. Al preguntar vehementemente sobre el encargo y por lo extraño de la situación, el compositor se asustó y se sobrecogió.

Tras su vuelta a Viena Mozart se obsesionó con el encargo. Muy debilitado ya por su enfermedad y la fatiga que ésta conllevaba empezó a sentir una abrumadora angustia por la muerte y el mundo sobrenatural. También el fallecimiento de su padre cuatro años antes le marcó en este sentido. Todas estas circunstancias le llevaron a creer que aquel misterioso caballero era un enviado del destino como mensajero de su propia muerte, y que el réquiem sería el de su propio funeral.

Esta situación le debilitó anímicamente, y su salud se resintió por ello. Finalmente Mozart murió el 5 de diciembre de 1791 como consecuencia, al parecer, de una fiebre reumática. De esta manera dejó inacabada una de las obras más importantes de la Historia de la Música.

La finalización del «Réquiem de Mozart» fue encargada por la esposa del compositor a uno de sus discípulos, Franz Xavier Süssmayr. También este tema trajo cierta controversia ya que al parecer la esposa de Mozart, Contanze, sobornó a Süssmayr para que no hiciese pública su implicación en la obra, ya que la intención de la viuda era presentar el réquiem compuesto íntegramente por Mozart, y la implicación del discípulo podía empañar su éxito.

mozart

El misterio que envuelve el encargo y la composición del Réquiem de Mozart se esclarece finalmente cuando se sabe que el misterioso mensajero era un enviado del conde austríaco Franz Von Walsegg, músico aficionado que pretendía atribuirse la autoría del réquiem con el fin de dedicárselo a su esposa recientemente fallecida.

El «Réquiem de Mozart» dejando de lado esta serie de anécdotas, es un referente de la música litúrgica, del clasicismo musical y de la historia de la música. Una obra maestra que durante los meses de marzo y abril podrá escucharse en una serie de conciertos que ofrecerá la Orquestra Nacional Clásica de Andorra (ONCA) dirigida por Llorenç Castelló, junto con la Escolania de Montserrat y la Capilla de Música de Montserrat, acompañando a Júlia Farrés-Llongueras (soprano), Elisenda Arquimbau (alto), Carles Prat (tenor) y Germán de la Riva (bajo).

Las representaciones tendrán lugar el próximo jueves día 2 de marzo en el Palau de la Música Catalana de Barcelona, el jueves 9 de marzo en el Palau de Congressos d’Andorra, el viernes 31 en el Teatre-Auditori de Sant Cugat del Vallès, y finalmente el domingo 9 de abril en el Monasterio de Montserrat de Barcelona.

 

 

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