Vuelve a escena una de las producciones de Ópera más controvertidas de los últimos tiempos, la “Carmen” en versión de Calixto Bieito. La historia de la gitana más universal, esta vez acompañada por el toro de Osborne y la Legión Española.

Desde finales del mes de mayo hasta principios del próximo julio se representa en el War Memorial Opera House de San Francisco (California, EE.UU.), unas de las producciones operísticas más impactantes y controvertidas de los últimos años, la “Carmen” del director de escena español Calixto Bieito. La versión de la obra de Bizet que fue estrenada en Peralada en 1999 se está representando estos días en el teatro americano bajo la batuta, entre otros, del director español Jordi Bernàcer, que supone su debut en el foso californiano como Director Residente de la compañía de la Ópera de San Francisco.

Esta producción de Calixto Bieito ya en su debut levantó discusión y rechazo, pero no tanto como aplausos y elogios. Esta propuesta del a menudo llamado “el Tarantino de la Ópera” y que a nadie deja indiferente, se estrenó en España en 1999, y después de más de quince años de andadura dando que hablar por los teatros de toda Europa, aterriza en San Francisco con una versión más actualizada y contemporánea si cabe.

Si la Carmen que compuso Bizet ya presenta una mujer emocional, llena de fuerza y personalidad, en esta producción dichos atributos llegan a extremos insospechados para el espectador. Se trata de una Carmen gitana como la que más pero alejada del típico folklore y los tópicos de mujer fatal. Aproximándose no sólo al tiempo más contemporáneo por la escena sino también a temas sociales de mucha actualidad, lleno de símbolos de nuestros días como los conflictos fronterizos, el racismo, el abuso de poder y la violencia de género entre otros. Una temática que seguro entenderá y apreciará su puesta en escena el público americano.

No sólo la temática de la particular propuesta da que hablar, la propia puesta en escena abre también el eterno debate de si las obras deben o no trasladar de época lo que originalmente plasmaron, en este caso Ludovic Halévy y Henri Meilhac, en el libreto. Mientras la “Carmen” original se ambienta en la Sevilla de principios del siglo XIX, algo muy típico entre los compositores de la época por considerar la de España una cultura exótica, en esta ocasión la escena se traslada a la frontera entre Marruecos y España de los años 70 del siglo XX, con todos lo que ello conlleva, como el sustituir los soldados del siglo XIX por la Legión Española, y el fondo con la Giralda de Sevilla por el del “toro de Osborne”.

Todo esto conlleva a que se trate de una apuesta arriesgada, pero la experiencia nos dice que el éxito esta asegurado al conjuntar un libreto de gran calidad con una novedosa pero excelente puesta en escena, y por supuesto la gran interpretación de una de las mejores y más reconocidas compañías de ópera del mundo como la  Orquesta y Coro de la Ópera de San Francisco bajo batutas como la de Bernàcer.

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